Análisis del régimen iraní y los objetivos del conflicto
Puricelli desestimó la posibilidad de un cambio de régimen interno en Irán producto de la presión externa. "Es un régimen autoritario despiadado, pero muy enraizado e institucionalizado", señaló.
Según el analista, el intento de "descabezar" el gobierno iraní o de eliminar su programa nuclear bélico carece de sustento, especialmente cuando los propios líderes estadounidenses declararon hace apenas ocho meses que dicho programa ya había sido desmantelado.
El especialista evitó poner fechas de vencimiento al conflicto, comparándolo con la invasión rusa a Ucrania o la fallida ocupación de 20 años en Afganistán. "Estimar en días, semanas o años es muy irresponsable", advirtió.
La posición de Argentina y el contexto regional
Respecto a la postura de América Latina, Puricelli subrayó que la mayoría de los países de la región "entre ellos Brasil, Colombia, México y Chile" condenaron la acción por considerarla contraria al derecho internacional. En este punto, diferenció la postura del gobierno argentino: "El apoyo de Milei, más que un apoyo a Estados Unidos o Israel, es un tinte indudablemente partidista hacia Donald Trump y Benjamín Netanyahu".
En cuanto a la OTAN, el especialista destacó la ambigüedad de los aliados europeos. Si bien países como España y Noruega han denunciado la ilegalidad de la ofensiva, el resto de los miembros se ha limitado a permitir el uso de bases militares, evitando un apoyo explícito a las acciones ofensivas de Washington.
Consecuencias económicas para Argentina
Puricelli fue tajante al desmentir que el conflicto pueda beneficiar a la producción petrolera nacional o representar una ventaja económica para la Argentina.
Presión inflacionaria: El aumento del precio internacional del petróleo actúa como una referencia que dispara todos los precios de la economía. "Argentina está importando presiones inflacionarias", aseguró.
Fuga de inversiones: El analista señaló que los grandes bancos de inversión están recomendando a los capitales internacionales postergar cualquier desembarco en mercados emergentes debido al alto riesgo global.
Derrumbe de la inversión extranjera: Recordó que durante 2024 y 2025, la inversión extranjera directa en el país se contrajo significativamente, y la actual inestabilidad global pone en riesgo la incipiente recuperación prevista para 2026.
"Nuestro interés primordial sería que el conflicto no hubiera empezado nunca", concluyó Puricelli, criticando el alineamiento diplomático argentino en un escenario donde el país carece de capacidad de intervención militar y donde el costo económico recae directamente sobre su propia inflación creciente.