Breard explicó que en el encuentro se denunció una grave incoherencia en la política exterior argentina, que, según afirman, debilita la histórica postura del país sobre las Islas Malvinas. La controversia surge de la promoción y el apoyo del gobierno argentino, a través de su canciller, al traslado de la capital de Israel de Tel Aviv a Jerusalén, una zona con un estatus especial de Naciones Unidas y un foco de conflicto.
El senador provincial Noel Breard, en declaraciones exclusivas, explicó la preocupación de los legisladores: "La Argentina en este momento con este canciller y este gobierno está promoviendo y apoyando que la capital de Israel se vaya de Tel Aviv a Jerusalén. Jerusalén es una zona de conflicto. Es un estatus especial que tiene Naciones Unidas".
Breard enfatizó que esta acción es unilateral y contradice la estrategia argentina en el reclamo de soberanía sobre las Malvinas.
"Si nosotros apoyamos esto junto con Estados Unidos y tres países débiles, nada más, y todos los demás países están en contra de esa decisión que se encuentra en Naciones Unidas, es contradictoria la estrategia que venimos llevando de las Malvinas", afirmó Breard.
Y añadió: "Porque si nosotros vamos a ir a reclamar que unilateralmente Inglaterra quiere conceder certificado de explotación a empresas israelitas e inglesas, es un argumento que se cae por sí mismo, porque nosotros estamos apoyando en Jerusalén la misma estrategia unilateral que hace tanto Israel como hace Inglaterra".
Esta denuncia, aprobada por unanimidad por las diez provincias del Norte Grande, busca visibilizar lo que consideran una "estrategia incoherente" que "perjudica a los intereses estratégicos argentinos en el tema Malvinas".
Inversión en Corrientes
El senador destacó una inversión de 2000 millones de dólares en Corrientes con el anuncio de la instalación de una fábrica de fibra de pino de alta calidad, que producirá 800.000 toneladas anuales de pasta kraft especial.
Breard resaltó la visión estratégica de los gobiernos participantes y criticó "absurdos políticos de la era del kirchnerismo" que impidieron el desarrollo de este sector en el pasado, como el caso de la planta de Botnia en Uruguay.
"No se puede tener una infraestructura de años de inversión para después de venir a decir a la salida, no podemos hacer la industrialización de estos productos", concluyó.